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Bola de adjetivos

  • Flojo.
  • Grosero.
  • Distraído.
  • Rencoroso.
  • Paranoico.
  • Sangrón.
  • Engreído.
  • Apático.
  • Antiempático.
  • Indolente.
  • Abúlico.
Estos y más adjetivos me son adjudicados por algunas o todas las personas más allegadas a mí. Caray, una caja de monerías. Máximo exponente de las virtudes de la raza humana.

Y aún así, si es que soy todo eso que dicen, no entiendo qué es lo que los mantiene cerca de mí. ¿Costumbre? ¿Indiferencia? ¿Un falso sentido de compromiso? ¿Lástima? Mira mi niño que yo no sé.

E incluso más desconcertante es que muchos de los que me etiquetan de esta manera son los primeros en acudir a mí cuando tienen algún problema o duda. Si soy todo eso, ¿por qué no ir con alguien mejor que yo? ¿No existirán acaso personas con mejores dones que éstos, que puedan auxiliarles de mejor manera? ¿Tan mal se encuentra el género humano que recurren a la escoria de éste cuando una contingencia ataca?

Veintiúnico comentario.

  1. Recuco says:

    jajaja, asi suele pasar, pero no se fije, q aqui queda un dicho muy bien, quien es mas tonto?.. el tonto o el tonto q sigue al tonto, jeje si ay quienes buscan su ayuda estan peor q usted, (que ya es mucho decir), jeje no se crea