""

De mole, muuucho mole

Apenas ayer me encontraba leyendo algunas entradas antiguas del Falso Lanchero, entre las que me encontré ésta. Propiamente, su punto de vista acerca del tratamiento médico escogido por José Mestre no me parece indignante ni agresivo; solamente es un reflejo de la ignorancia que prevalece entre buena parte de nuestra población acerca de las diferentes opciones en cuanto a tratamientos médicos (ojo, no estoy hablando de "tratamientos alternativos" ni ondas chairas por el estilo).

Para empezar, quiero aclarar que este tema lo trataré desde un punto de vista meramente técnico, sin implicar mis creencias y preferencias personales. Muchas gracias.

¿Por qué me parece ignorante el razonamiento del Falso? Al mencionar que el padecimiento del hombre con el tumor pudo haberse curado con una transfusión. O el sentir de muchas personas (incluso médicos con años de experiencia), que creen que una persona en una condición crítica morirá si no se le administra una transfusión sanguínea.

Ante esto, debemos comprender que tales transfusiones no son un tratamiento médico per se. Por lo tanto, la gente no muere por no recibir sangre, ni se cura por transfundírsela. La gente muere y enferma por enfermedades, lesiones, traumatismos, etc.

Entonces, ¿qué función es la que desempeña la sangre que se transfunde? Básicamente, restituir el volumen de sangre perdido, ya sea por un accidente o el que se perderá en una intervención quirúrgica. ¿Para qué sirve ese volumen sanguíneo? Principalmente, para que este fluido, mediante su constante circulación, transporte el oxígeno captado por los pulmones a todo el cuerpo, a la vez que recoge impurezas que son procesadas por los riñones.

Allí es donde la puerca torció el rabo. En 1998, el doctor Lou Ignarro ganó el premio Nobel por sus investigaciones sobre el óxido nítrico. Este compuesto es esencialmente un vasodilatador que optimiza la circulación sanguínea y que nuestro cuerpo produce naturalmente. En casos, extremos, es administrado directamente a quienes padecen ataques cardíacos para facilitar el flujo sanguíneo. También, es posible encontrar en el mercado multitud de suplementos alimenticios que lo contienen o que ayudan a su producción en el organismo para acelerar la recuperación después de intensa actividad física o para tratar problemas circulatorios.

¿Y a qué viene la mención de esta sustancia? Aaah, pues nada, que el óxido nítrico que ya viene de por sí en nuestra sangre comienza a DEGRADARSE desde el momento en que sale del organismo. De tal suerte que la función primigenia que cumpliría esa sangre (transportar oxígeno) se ha visto atrofiada al ser extraída y almacenada, convirtiendo tal fluido en un tejido casi inútil.

Y allí es donde encontramos la otra cara del asunto: en que la sangre es un tejido. Por tanto, por más compatibles que sean los grupos sanguíneos del donante y el receptor, siempre existe el riesgo latente de que el organismo la rechaze como un elemento extraño a sí mismo La sangre de cada persona es como su huella digital: no hay dos sangres completamente iguales ni 100% compatibles. Pero como (a diferencia de un órgano) ya se encuentra mezclada en el torrente sanguíneo al transfundirse, ya no hay marcha atrás. De allí que repentinamente surjan tantas complicaciones post-operatorias luego de intervenciones aparentemente exitosas, o ya de menos, que la persona tarde más tiempo del estimado en recuperarse.

¿Entonces qué alternativas nos ofrece la actual ciencia médica, oh caros lectores??? ¿Estamos condenados a morir desangrados sobre una mesa de cirugía si estamos concientes e informados de estos riesgos? Caray, si hasta parece que todavía vivieran en los Trágicos 20s, camaradas.

Las prioridades al atender una emergencia médica o una cirugía donde harto mole esté involucrado son:

  1. Detener el sangrado,
  2. fortalecer la sangre que ya hay,
  3. restituir el volumen sanguíneo y
  4. evitar en lo posible la pérdida de sangre.

Para ello, existen pegamentos de fibrina que pueden ayudar a sellar las heridas sanguinolentas, así como coaguladores de rayo argón con el mismo fin.

Existen enriquecedores sanguíneos, como la eritropoyetina (antes derivado de uno de los principales componentes de sangre, y por tanto muy caro; ahora se produce económicamente en forma sintética, al grado que le pueden regalar a los pacientes del ISSSTE cajas y cajas; yo lo vi en el caso de mi tío postizo y su tratamiento contra el cáncer), hierro y otras albúminas.

Hay soluciones salinas y hemodiluciones que permiten restituir el volumen sanguíneo sin riesgo.

Pueden ser usados electrocauterios para no convertir una cirugía en una carnicería. Pueden utilizarse máquinas recuperadoras de sangre que funcionan en circuito cerrado como extensión del organismos, limpiando y filtrando la sangre como si de un rión mecánico se tratase O incluso hasta sin usar estos inventos, ya que, seamos sinceros, ¿qué nos dice de su calidad como cirujano un médico que desperdicia litros y litros de sangre en el quirófano, comparándolo con aquellos cuidadosos galenos que a lo mucho llegan a perder cosa de 1/4 de litro? Carniceros con título estos...

Así que si su doctorcito de confianza le amenaza con la pérdida de su vida, no hace más que fanfarronear y hacer evidente su escasa capacitación y actualización en su área. No dudo que ese haya sido el caso de José Mestre: ante su negativa a las transfusiones, no se le ofreció ninguna otra alternativa -por parte de médicos intolerantes- para tratarle cuando esto era posible, y ahora tiene que aguantarse.

Y es que, si hay tantas opciones distintas, ¿por qué insistir en usar sangre? Una palabra: dogmatismo. En general, buena parte de la comunidad médica mundial aboga ahora por la cirugía sin sangre como la nueva norma médica: más barata, con menos complicaciones, más limpia, con tiempos de recuperación más cortos. Incluso yo conozco manojos de oncólogos en Guadalajara que no utilizan sangre al operar, impelidos por su propia ética médica.

De esta forma, no podemos considerar a médicos carniceros que encaran cada intervención con dos o más unidades de sangre en la mano como más actualizados y competentes que aquellos que siguen aplicando sanguijuelas para tratar dolencias, que ofrecen pan mohoso para curar la gripa, o aquellos que recurren a la frenología para diagnosticar características de personalidad.

Muchas gracias por su atención. Y recuerden: ¿quién es más ignorante: quien exige a voz en cuello operar a alguien con galones de plasma so pena de negarle tratamiento, o quien defiende su derecho a decidir sobre el tratamiento médico que se seguirá en su caso con todo el conocimiento de causa? Ustedes sabrán. Yo ya me voy a cortarme los dedos con la cuchilla de la guillotina, porque toca limpiarla. Espero no desangrarme en el proceso y que los doctorzuchos me nieguen tratamiento, alegando luego que morí "porque no quiso aceptar sangre". Bah.

***********************************

P.D. Por cierto, en el caso concreto de los testigos de Jehová, éstos no están ni a favor ni en contra de los transplantes de órganos. Cada uno decide de acuerdo a su conciencia y caso concreto. Pónganse a investigar, panda de prejuiciosos. Hasta pronto.

3 Comentarios hasta ahora.

  1. Recuco says:

    Bueno estos temas en general causan mucha polémica, sin importar quien hable, pero me permito hacer un comentario....

    No dudo q hoy en dia se puedan hacer operaciones sin sangre, utilizando suplementos (dejemoslo asi, por q sangre no es), y q puede resultar efectiva, ahora lo q tampoco veo es por q no usarla, es como dejar de comer carne por q es "carne" (y alguna vez estuvo en contacto con sangre) y buscar sus nutrientes por otros lados (esperen, si ay gente q hace eso.. .en fin).

    En lo muy personal no se me hace nada de canibalismo ni de ofensa religiosa el aceptar transfuciones, y menos por q en paises como en mexico no tienen los recursos para usar otros medios, o ya ni digamos recursos, sino el conocimiento de otros métodos... me extraña este post de parte suya coooompañero.

  2. Danielov says:

    Los recursos existen, porque de hecho la cirugía sin sangre es usualmente más barata.
    ¿Soluciones salinas? ¿Cuánto puede costar un litro de agua con sal? ¿Eritropoyetina? Lo dicho: ya hasta en el ISSSTE te dan puños de cajas si la necesitas para fortalecer tu conteo sanguíneo. ¿Electrocauterio? El doctor balín que atiende a mi papá en la Chona, Jal., tiene uno en su consultorio. ¿Máquinas de recuperación? Las encuentras en las clínicas del IMSS.

    Es cierto, no hablamos de recursos. Hablamos de desconocimiento; es decir, ignorancia. Tanto de facultativos como de pacientes. El doctor está en su derecho a ofrecer un tratamiento, y el paciente de rechazarlo o no de acuerdo a lo que sabe. ¿Se dejará de tratar a un paciente que es alérgico a la penicilina sin probar con algún otro tratamiento que no sea ésta? Poco razonable, a mi parecer.

    Saludos a todos.

  3. Recuco says:

    Tiene toda la razón, el problema principal es el desconocer otros métodos, y el pasiente claro q puede rechazar, solo q ahi tambein esta la clave en lo q dijiste, el rechaza en base a lo q sabe, y pos como todo mundo hemos estado estudiando toda nuestra vida medicina, podemos saber q es lo q mas nos conviene (notese el sarcasmo, jeje)