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¿Que qué se festeja, dice?

De unos años para acá no entiendo qué es lo que se festeja el 16 de septiembre. Que dice la gente que dicen que la Independencia de México, pero ¿por qué?

Y no, no me voy a poner a alegar que si no somos independientes al estar sujetos al yugo norteameriyanqui, o que las monolíticas instituciones estatales, ni blablabla. Quisiera apegarme exclusivamente a los hechos históricos que dicen que se conmemoran.

Y es que, si bien la lucha armada por la independencia en efecto comenzó el 16 de septiembre de 1810, no se puede considerar como un gran mérito si analizamos los logros adquiridos. Esto, porque no fueron ni el cura Hidalgo ni José María Morelos los que dieron libertad a la Nueva España de la corona hispana.

El hecho es que once años de cruentas batallas no sirvieron absolutamente pa ni máiz. Lo que marcó el fin de esta contienda fue el abrazo de Acatempan entre Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero (10 de febrero de 1821), el cual daría lugar a la posterior firma de los tratados de Córdoba el 24 de agosto (una vez que Iturbide convenció al virrey Juan O'Donojú que la causa real ya estaba perdida), finalizando así la guerra y reconociendo la soberanía de México como nación.

Creo que ese hecho histórico fue algo más o menos así (ilustración: soyBeto).

Es decir: tanta sangre, tanta matanza de campesinos con machete, tanta quema de edificios y lo que fuere fue mucho menos efectiva que un simple acto diplomático. Curioso, ¿no?

Entonces, ¿por qué celebramos el nacimiento de la patria en una fecha en que ni fue? ¿Por qué damos al peloncito Hidalgo el título de "padre de la patria", si esa patria todavía no existío sino hasta años después de su muerte?

Luis González de Alba, en su libro "Las Mentiras de mis Maestros" (el cual no he podido encontrar para comprarlo en un sitio que no sea Gandhi online) explica cómo es que a los mexicanos como nación nos encanta y nos fascina ese sentido de identificación con héroes caídos. Nos encantan las victorias pírricas, todo bajo un sentido de empatía: "quienes crearon mi país como tal estuvieron igual o más fregados que yo; ergo, tan jodido no estoy".

Y así, "la historia oficial de México es una larga serie de derrotas gloriosas y un pesado directorio de héroes denotados. Veneramos la caída, el fracaso y lo consagramos como símbolo de pureza" (LGA dixit). Óoorale, cómo nos enorgullece eso.

Y a final de cuentas, nunca he estado de acuerdo con el patrioterismo chauvinista en ninguna de sus formas. El festejar ese "como México no hay dos" es igual a pretender que somos mejores que aquellas naciones que nos rodean simplemente por el hecho de estar dentro de un territorio fronterizo, la cual idea me parece sencillamente imbécil. Apoyo la moción de Enrique Gallud Jardiel de que la única diferenciación entre individuos debiera ser la de solucionistas y problemólogos: entre aquellos que les encanta y les fascina estorbar y dar problemas a las soluciones, y aquellos que buscan hacer la vida más sencilla para sus semejantes. Todo ello, sin etiquetas, regionalismos ni nacionalismos limitantes.

Aunque bueno, el consuelo (o no) que puede haber es el saber que eso es algo que no les interesa a la mayoría de las personas que se embrutecen con tequila y cerveza barata cada madrugada del 15-16 de septiembre. Para muchos, el punto consiste en tener pretexto para armar su pachangón loco, armar su bacanal y acabar tirados en un charco de vomitada a media calle. El hedonismo a tope, dammit.

He dicho. De rato.

2 Comentarios hasta ahora.

  1. Caile conmigo para que sepan lo que hay que hacer.

  2. mira...

    Siempre he dicho que es bueno dejar descansar a los muertos entonces.. tu no te preocupes¡¡ mientras te sigan dando ése dia libre, y puedas ir al palacio de bobierno a comerte unos jochos mientras observas luces bonitas en el cielo... pues.. ¡que sea lo que sea no?

    Y QUE VIVA MÉXICO¡¡¡