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¿En qué momento me volví anumérico?

Según recuerdo, tanto en primaria, secundaria y el primer año de preparatoria el razonamiento matemático no me era algo extraño. De hecho, mis calificaciones en Matemáticas eran usualmente superiores a las de Español (campo que, según el parecer de mis analfabetos compañeros de generación, es el que más domino). No tenía problemas en explicarles larguíiiisimos problemas y ecuaciones a mis camaradas.

¿Qué me pasó entonces? De haber seguido ese mismo camino, supongo que fácilmente pude haber sido ingeniero en la NASA (cof-cof, cuánta modestia). ¿Qué hago como diseñador/proto-escritor/corrector de estilo/profesor de Redacción? ¿Por qué me es tan complicado llenar un informe de cuentas o hacer cortes de caja? ¿Por qué no seguí mis ambiciones infantiles de ser astrónomo o, ya de muy jodido, paleontólogo? ¿Quién mató a Colosio?

Supongo que mucho tiene que ver con la actitud con que encaré mi tercer semestre de prepa, cuando estábamos estudiando geometría analítica. La apatía que me caracterizada, fomentada por los vagales con que frecuentaba fuera de clases, amén al Santa Claus hippie región 4 que nos daba clase, hicieron que mi interés por los datos duros se fuera trocando por una pereza mental cada vez más remarcada.

Y no es que no comprenda el mundo de los números. Entiendo perfectamente la abstracción de una serie de datos dados. El problema es que, si ahora me piden resolver un problema matemático específico, me encuentro pavlovianamente condicionado a la desesperación a los pocos minutos de empezar. Dejo todo y me voy corriendo y gritando como orate. Ñeh.

Y heme aquí. Dedicado a una profesión servil cuya utilidad para el desarrollo humano es cuestionable (en cuanto al desarrollo económico en sociedades de producción, no tengo la menor duda; el diseño, más que una ciencia o un arte, es una técnica con finalidades comerciales y de intercambio, aunque tenga una marcada presencia en el ámbito social-político-ideológico).

Al menos tengo el consuelo de haber obtenido mención honorífica en mi examen de egreso de la carrera, entre cuyos contenidos se encontraba una amplia sección de razonamiento matemático. *Sob*

Ni modo. Ahí de rato. Tengo que seguir imprimiendo. Hasta la que siga.

Veintiúnico comentario.

  1. Maestro Efectivo says:

    Y pensar que muchas personas se meten a estudiar Diseño Gráfico nomás porque no hay matemáticas JAJAJA jaja ja... quiero llorar...

    Y a propósito, yo también quería ser paleontólogo de niño.