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Coming back from Death Valley

Así es, amiguitos. Estuve a punto de morir.

Algunos de ustedes bien sabrán que estuve 3 días en Zacatecas capital hace más de una semana. El asunto es que, ya fuera por culpa del pollo que cené el sábado o de los chilaquiles que desayuné el domingo en el hotel, pero el punto es que me pesqué una SEÑORA DIARREA de no-te-meneés que me duró hasta el miércoles. Jijos, correr cada 20 minutos al baño en semana laboral es la muerte itself.

Aunque ahorita lo que más me repatea es que uno de los muchachos del taller acaba de profanar mi sacrosanta tazota de plástico para tomar agua. Ya se habían metido con mis tazas para el café, y con esas no tuve bronca; tanto café no tomo. ¿Pero qué acaso no hay nada sagrado? ¿Qué les hacía mi pobre tazota para que se metieran con ella, profanándola y llenándola de sus inmundas babas???

Ora me tuve que servir mi litro reglamentario en un vaso desechable de los que usan los fruteros callejeros para despachar su producto. Y aunque seguramente está más limpio que mi taza (la cual pasan semanas para ser digna de que yo la lave), no es lo mismo. No es lo mismo.

*Sob*

*****UPDATE*****

Pos ya, resultó que lo que tenía era tifoidea. ¡Tifoidea! ¡En pleno siglo XXI! ¡En la ciudad capital de uno de los estados más grandes de nuestra benemérita, sacrosanta y soberana República Bananera! Es de no poderse creer, la verdad.

Ya me trataron con una de esas terapias chairas-alternativas-placebo en base a imancitos con muy baja potencia en teslas. Se necesitaría unos electromagnetos pero si bien fregonsísimos (en la potencia de miles de teslas) para hacer algo con el diamagnetismo del torrente sanguíneo humano, o para inmutar al hierro que se encuentra presente en el mismo, pero si dicen que funciona... juar juar juar.

Bueno, total que de tifoidea no me morí. Esperen noticias.

Chau.

2 Comentarios hasta ahora.

  1. Pues claro que no, una taza de café es.. !una taza de café¡

    Jeje, que bien que sobreviviste a la muerte. No quiero perder a mi lector mas letrado.

    Saludos

  2. Maestro Efectivo says:

    Que lástima que hayas padecido eso. Lo bueno es que no pasó a mayores. Pero mientras no tengas almorranas y no se te infarten ya vas de gane.