""

Con los años que me quedan

No estoy muy seguro del momento en que empecé a sentir que muuuy joven, muy joven, ya no era.

Pudo ser cuando empecé a tener problemas de espalda a los 17 años, aunque no cuenta mucho debido a que ello se debía al tonelaje que cargaba en mi humanidad. O no recuerdo si fue cuando, en una fiesta a la que me invitaron, muchas de las muchachas con las que bailé tenían alrededor de 16 o 18 años... cuando yo ya tenía 20.

Quizás se dio cuando estaba tomando cursos extracurriculares para créditos humanistas en la universidad, al darme cuenta que era de los más grandes en los grupos que se formaban. Esto era así porque yo seguí tomando tales cursos a pesar de haber cubierto mis créditos correspondientes casi al inicio de la carrera; por puro hobby, pues.

O a lo mejor cuando entré a trabajar a la imprenta donde ahora presto mis servicios. La gran mayoría de los prensistas son más jóvenes que yo, no obstante que ellos ya eran gente casada o hasta con hijos cuando los conocí. Igual y también porque por esas mismas fechas, empecé a salir con mi ahora esposa, a la cual le llevo cuatro añotes más de experiencia en la vida. Bueno, hoy día me consuela que el diseñador ahora a mi cargo es más anciano con todos sus 31 años de rocanrrol sobre sus hombros, jojojo.

Ahora veo que mi sobrino más grande está a un tris de entrar a la secundaria y me estremezco. Platico con muchachos que más o menos parecen de mi pelo y resulta que no conocieron las colecciones Marvel y DC de las Pepsi Cards, hito publicitario noventero de la Pepsico cuando yo estaba en la primaria. Bajo del camión que me lleva a casa del trabajo y a las pocas cuadras de caminar noto que me punzan las articulaciones de la mano derecha. Quiero retomar mi rutina de ejercicio (que me mantuvo lozano en mis años de universidad) y a los cinco minutos empiezo a sudar como marranito correteado.

¿Todo esto a qué viene? Pues a que ya tengo poco más de¿A poco no estoy igualito? (ilustración: Mareo Flores)

Un cuarto de siglo, cinco lustros, etc, etc. He alcanzado el pináculo del desarrollo cronobiológico humano (en mala forma, pero lo he conseguido). De verdad, la mayoría de los esquemas anatómicos que vean en los libros de texto de Biología representan a personas alrededor de los 25 años, cumbre de nuestra evolución fisiológica. De ahí pa'delante, todo es cuesta abajo.

Por ello es que, ahora que he alcanzado esta cota, y tras unos poquísimos años de estabilidad, mi organismo empezará el decaimiento natural que conlleva la vejez propiamente dicha.

Tengo miedo. Shame on Adam por haber cargado con esta maldición a su prole.

He dicho.

4 Comentarios hasta ahora.

  1. Khristi says:

    25 años?? Pero que viejo estás!!!!!

    "Más sin en cambio" yo... toy muy joven, tú crees?? :D

  2. Pero con todo y eso, aplaudo la maldición que le avienta a nuestro mutuo padrecito.

  3. Noo seaas mamón!! jajajajaaj

    Quieres decir que te ausentaste y ... regresaste a decir que eres viejo? . . . (-chalets- esto del blog si afecta)

    ¿25 añillos y ya estás chafeando? Ni mis celulares se quejan tanto danielov!

    No molestes con eso y vuelve a postearlo cuando cumplas los 52 Entonces te sugeriré retirarte de la bloggeada.

    P.D. :Marvel es genial! heey.. "ojo".. (tengo quince)

  4. Danielov says:

    Khristi: "Pero-por consiguiente-por otra parte" espérate unos meses. Ya te veré, jejeje...

    Pith Zahot: Pues ya qué nos queda, él ya recibió la retribución por su mal. Ya ni llorar es bueno.

    Pecesita: ¿Chafeando? ¡Tu abuela, que está más vieja! NTC, ya ves que auno le entran sentimentalismos bobos en la senectud, mujú. Nos vemos en 10 años.