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Los amigos envidiosos

NOTA: Éste es uno más de los temas que tenía rezagados desde hace tres años, en la primera versión de éste, su blog de confianza. Espero cumplir con las expectativas de quienes lo sugirieron.


" Si no me haces caso, vas a ver cómo me pongo..."

Cuando estaba cursando la carrera, tenía un compañero -medio parásito entonces- que era muy amigo de otro colega -quien a la vez trabajaba en una tienda departamental-, ambos rezagados de sus respectivos grupos de ingreso y luego acoplados en el nuestro. Sin ser hermanos del alma, eran buenos cuates uno del otro: se ayudaban con proyectos de la carrera, se iban a echar cerveza juntos, se lanzaban a Guadalajara a conciertos, cosas por el estilo.

Pero, ¡oh desilusión! Resulta que el que no trabajaba empezó a salir con una joven mozuela de Diseño de Modas. Por tanto, el tiempo que tenía para convivir con el sujeto que trabajaba en la tienda se vio claramente reducido. Claro, otra de las razones principales era el horario de trabajo del segundo. Ello, sumado al hecho de que el individuo ahora venido a menos era Wedrode (lo delataba el cigarro en la mano, su nula conexión con el resto del grupo y su poco empeño para al menos entrar a clase) ocasionó una hecatombe de mala leche, con frases inmortales como las siguientes:
  • "Chaaale, qué sangrón te has visto, Froylán*. Yo batallando para entregar proyectos y tú que no me ayudas (léase 'no me pasas el trabajo')".
  •  "Pues no sé por qué hay quienes les gusta iniciar relaciones con viejas a las que ni van a poder sacar a dar la vuelta porque no tienen ni trabajo ni dinero con qué darles gusto".
  • "No no no wé, me cae que me voy a dedicar a destruir tu relación a como dé lugar (el último clavo en la tumba de esa amistad)".

¿Qué mueve a alguien que supuestamente nos apreció a actuar tan visceral y triposamente en nuestra contra? OK, acepto que la atención para con los amigos se empieza a diluir al momento de iniciar una relación sentimental, emprender nuevos proyectos profesionales o mudarse; pero si SE SUPONE que ese aprecio era sincero, más que perjudicarle al otro nuestra dicha, también le alegraría.

Otro ejemplo. Yo personalmente tenía un amigo desde hace tres años. Aunque algo excéntrico, nos la llevábamos muy padre. Para mí era como un hermano. De hecho, fue él quien me presentó a mi ahora esposa, la cual fue desde la infancia como una -otra- hermana para él.

Aaah, pues fue cosa que desde que empecé a salir con ella, este vato se transformó. Antes risueño y accesible, comenzó a volverse parco y ausente. Yo no me daba cuenta, pero nomás no estaba yo y se dedicaba a serrucharme el piso con ella. Le decía que yo seguía viendo a una chava con la que salía antes, que yo no la quería a ella, que nomás andaba yo buscando oportunidades para escaparme a ver a "la otra". Y claro, siendo su hermano putativo de toda la vida, mi entonces novia se la creía completita, lo que devenía en severos dramas y agarrones.

Todavía pocos meses antes de casarnos, este amigo señor se dedicó a decirles a otros conocidos que ella y yo no nos queríamos, que seguido teníamos broncas (claaaro, pues si tú las instigabas...), que no creía que duraríamos, etc. Y eso que él ya había aceptado "gustoso" el echarnos la mano con detalles logísticos de la boda...

Y así. Uno siempre encontrará en su vida a "amiguitos" similares. De haber tenido yo unos seis o siete años menos, habría hecho un megatango y me habría encerrado a piedra y lodo por semanas, perdiendo toda mi fe en la Humanidad. Pero hasta eso que los años me han enseñado a hacer concha con gente así, que si no, de plano ni podría salir a la calle a trabajar.

Como mi señora herself. Una de sus mejores amigas ha tornado en un plomito desde que nos casamos. Incluso antes de la boda ya le reclamaba que no la visitaba tanto como antes en la aldea donde mi esposa solía vivir. Carajo, si se está a semanas de casarse, es obvio que los novios estén demasiado ocupados en preparativos como para todavía aventarse viajes sociales fuera de la ciudad. Digo yo, ¿no?

Ah, pues ahora esta chamaca le hace gestos a mis suegros (como si ellos tuvieran la culpa), no le devuelve las llamadas a mi chica y se ha erigido en juez y jurado de lo que hace o no hace mi familia política. Mi mujer, aún joven e inexperta, en ratos sí se agüita con esos desplantes. Mi vasta experiencia entre el bullicio de la falsa sociedad me ayuda un poco a consolarla.

De verdad. No acabo de comprender cómo el que le vaya bien en sus planes a la gente hace que sus supuestas amistades se paren de pestañas y activen su Modalidad Higadito. Bueno, al menos puedo dar fe de que el Enemigo Público, Khristi y otros bloggers y demás personas a quienes ya conocía en el mundo real siguen portándose buena gente conmigo y mi pareja. Hasta ahora. Y ellos también pueden hacer constar que no he variado mi trato para con ellos porque mi situación haya cambiado, así que eso no sería pretexto para ponerse mamilas.

Bueno, ya. Lo escupí. Ahora siguen ustedes. ¿Han sufrido una "amistad" como las aquí descritas?

*Se han cambiado algunos nombres.

3 Comentarios hasta ahora.

  1. Sí, conozco ese tipo de gente. Una vez empecé a conocer a una chavita de la cual estaba perdidamente estupidizado. El caso es que sucedió algo entre ella y yo, algo que acordamos mantener entre nosotros. Sin embargo, mi falta de experiencia, mi estupidez y mi confianza e la gente que no lo merece, me llevó a platicarle ese episodio a una de mis "mejores amigas" porque claro, yo estaba feliz y quería compartir mi alegría. Obviamente le advertí que no lo comentara con nadie, ni siquiera con la chavita que me gustaba porque entonces lo arruinaría. ¿Qué pasó? pues eso: corrió a preguntarle a mi enamorada que si era cierto lo que le había contado y que, con disque buenas intenciones, nos deseaba lo mejor. Eso encanijó a mi amada, al darse cuenta que yo no guardé el secreto. Y es día en que no la he vuelto a ver. Sí, la regué al platicar lo que quedaría entre ella y yo, pero hombre, no había derecho de mi "amigita" a romper y destrozar mi confianza de tal forma.

    Pero como usted dice, Uno va aprendiendo. Ya me voy porque esto ya parece un post.

    Saludos

  2. Khristi says:

    Uf! Que si hay gente así... definitivamente. Justo ahora estoy de espectadora en primera fila de un drama parecido entre dos amigas mías... caray. A veces hasta salgo embarrada.

    Sin embargo, hace ya muchos siglos, mi primer "mejor amiga" me hizo pasarla muy pero muy mal. Resulta que inconcientemente -aunque me dé cuenta después- no suelo entablar tan estrechas amistades para que no me vuelva a suceder.

    Sin embargo, hablando del matrimonio "Danielov", se les estima de verdad.

  3. Anónimo says:

    Bueno acuerdese del dicho "compañero de todos, amigo de nadie", y de ese señor Maquiavelo, que dijo que en la prosperidad todos dan apoyo y en la adversidad nadie.
    la única mejor amistad posible es con uno mismo. Lo cual de hecho se debe de aprender desde el kinder.

    Bueno, siendo que usted y su señora, ya son uno sólo, la mejor amistad es entre ustedes mismos, pa que más...bueno, yo digo