miércoles, 6 de octubre de 2010

Vértigos argumentales

 Y no, "vértigo argumental" no es marearte al bajar una escalera de caracol mientras platicas con tu acompañante.

Probablemente a ustedes les ha pasado. Si todavía están en la escuela, habrán tenido que hacer alguna vez un trabajo en equipo. Puede ser que, en un momento dado, halla surgido algún problema menor que ocasionara alguna discusión. Y no falta que, mientras uno o varios proponen soluciones al problema, hay siempre alguien que siga discutiendo el problema original: "No no no no, es que la bronca aquí fue que no se hizo tal o cual...". Y así, se repiten hasta el cansancio.

Yo, por mi parte, lo veo seguido en la chamba. Ha ocurrido que por X ó Y razón no se ha podido entregar un trabajo en la fecha acordada. Al hablar con el cliente para informarle, éste podría estancarse en el "es que qué falta de seriedad es ésta/ ya son varias que me quedan mal/ y uno que va con ustedes porque ya es cliente/ blah blah blah"... aunque uno esté insistiendo con la persona en buscar una solución: "pues mire, lo que podemos hacer es entregarle el trabajo en su domicilio para que no se atrase/ qué le parece si negociamos un descuento/ podemos entregarle más del tiraje acordado/ etc, etc, etc". Nel, ni regalándoles las perlas de la Byrjenzita puede uno sacarlos de su rosario de quejas, lamentos, gritos y sombrerazos.

Es a esto es a lo que se le llama un Vértigo Argumental. Ya saben, al argumentar (si vieron Lógica Filosófica o Teoría de la Argumentación en la escuela), uno busca ofrecer una serie de ideas que lleven al convencimiento acerca de la verdad o falsedad de un enunciado, o tal vez, dudar sobre él. Todo ello, claro está, buscando resolver una problemática, o que la discusión inicial siga evolucionando, pues.

Pero nooo, siempre puede uno encontrarse al burro que razona como lo expone Carlos Pereda en su libro Vértigos Argumentales. Una ética de la disputa: aquellos que buscan prolongar la discusión en cierta dirección y SOLAMENTE en ella, ignorando argumentos alternativos. Los que pretenden reafirmar presupuestos básicos de la dirección ya tomada sin admitir cuestionamientos de ellos. O bien, se "inmunizan" frente a ataques no cooperadores ("no cooperadores" para su muy particular punto de vista, por supuesto) que se introducen en una discusión.

Cuando mi profesor de Métodos de Investigación en la carrera, Miguel Ángel Peregrina, nos explicó esto, me hizo descubrir una arista del universo que desconocía. De allí surgió la ahora inmortal frase "yaaa ya ya, te quedaste en el vértigo" cuando un cuate se quedaba "temeando"; es decir, que le daba vueltas al mismo tema una y otra vez. De los que temean y temean...

Ahora bien, los vértigos argumentales no se reducen solamente a discusiones. Siempre hay el chistoso que cuenta un chiste, del cual todos se ríen. A los pocos segundos, vuelve a hacer referencia al mismo chiste, buscando parecer chistoso. Ya ni quien lo pele, pero sigue muele y muele con lo mismo hasta el hastío de quienes le rodeen. Eso es, también, un vértigo argumental.

Incluso, amigos bloggers, ustedes habrán alguna vez participado de un vértigo argumental con algún comentarista de entrada en sus respectivos blogs. Tal vez hayan escrito algo que fue mal entendido por algún lector, el cual se los hace saber en los comentarios. Si se le dio respuesta acerca del sentido original del post y, no obstante, el mismo lector, o incluso otros comentaristas posteriores, siguen dando guerra con el mismo punto finiquitado, se está uno enfrentando a un vértigo argumental.

¿Qué puede uno hacer ante gente con esta tendencia? Bueno, Pereda proponía que uno se dejara ir con los argumentos, confiando en que se posee cierto grado de autonomía,  y apostaba al poder de los buenos argumentos para enfrentar problemas y conflictos. Muy optimista él.

Pues yo por mí le brincaría a gente así desde una cornisa con un hacha en la mano, pero sigamos la recomendación del caballero. A todo vértigo, desde ahora buscaremos romperlo con un argumento bien armado. Claro, para ello hay que enseñarse a argumentar, lo cual no haré por ustedes, que ya están grandecitos. Faltaba más. Lo que no aprendieron en años de escuela no vendré yo a enseñárselos en un ratito, ¿verdad?

He dicho.

6 comentarios:

Pith Zahot, El enemigo público dijo...

¡Ajá! Ahora sé cómo llamar a las señoras comadronas que platican fuera de una casa, una escuela, una oficina, o en el baño... que no pasan de lo mismo. Aaah, cómo abundan esas.

Esa etiqueta de profundas conversaciones, me gusta bastante.

[ · Ghost Alchemist · ] dijo...

¡Wow! Es taaaaan cierto eso, ¬¬' lo experimento seguido, en especial en los proyectos, pero pff... ya casi termina el semestre :D.

Mmmmm... jaja a mí también me gusta esa tag, pero en fin, buena emtrada, me gusto, jajaja. ^^

Atte.
Alchemist

Khristi dijo...

Entonces ¿también entra en la categoría de vértigo argumental quien conversando muy "agustamente" te repite una y otra y otra y otra vez lo que ya platicó hace 2 minutos? Mmmmm, no verdad?, bueno pero esas personas sí me provocan vértigo.

la MaLquEridA dijo...

Me pasa que escribo en el blog y algunas personas mal interpretan lo que quise expresar y hasta he discutido con ellos por lo mismo.


Ah no entiendo porqué si escribo claro jeje



saludos.

Novak dijo...

Algunas veces suele ser divertido seguir la corriente, claro, hay que saber manejar la situación para hacerlo divertido.

Anónimo dijo...

Gracias por el mensaje de ayuda! Yo no habría llegado a este otro modo!