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Historia de un amor I (y no, no es Pedro Infante)

Hace más de tres años de ello, pero todavía lo recuerdo vívidamente. Es más, incluso recuerdo la fecha: 6 de mayo de 2007. Dentro de 17 días cumpliría 22 años.

Para esos entonces tenía menos de un año de haber salido de una severa crisis de confianza contra todo y contra todos; en resumidas cuentas, por cerca de tres años no confiaba en nadie y todos me caían mal. Viví todo ese tiempo en un estado de existencialismo gaaacho, nacho.

Al final de esa racha había yo estado tratando con una jovencita que me era simpática, pero el asunto no prosperó. Luego pues, vulnerable como aún estaba, me sumí en una depresión que duró unos cuatro meses.

Pasado ese lapso de enclaustramiento depresivo, me dije a mí mismo: "Mí Mismo, esto no puede seguir así. Aún eres joven, no puedes estar encerrado así nomás, yendo y viniendo de la escuela y de tus compromisos semanales y ya. Anda, sal de aquí para que te orees." Yo, muy obediente, decidí hacerme caso; le llamé a un amigo y decidimos ir al cine a ver el bodrio ese de Spider-man 3 a un Cinépolis cercano.

Llegamos y frente a las taquillas nos encontramos a un grupo de conocidos con los cuales nos acoplamos inmediatamente para entrar juntos a ver el estreno. Como todo blockbuster veraniego, las funciones más próximas estaban ya ocupadas, por lo que tuvimos que conseguir boletos para una función tres horas después. Así que toda la bola de gente decidimos irnos a vagar por las cercanías.

Miento al decir que todos en el grupito al que nos integramos me eran conocidos. Había una jovencita bastante agradable que también se encontraba allí. Contaba con apenas 18 años; morenita, delgada y chaparrita. De carita redonda, barbilla corta y con un hoyuelo en la misma, así como unos ojazos vivarachos y coquetones. Vestía una blusa verde, jeans y una diadema... ¿blanca, amarilla? No recuerdo tanto detalle, tampoco es pa' tanto.

También mentiría si dijera que de inmediato nos sentimos atraídos. Yo no estaba de ánimo para esos trotes, mientras que a ella quien le llamó la atención fue mi amigo; rubio, apuesto, de barba cerrada y ojo verde. Pero decididamente me cayó rebien, así que mientras estuvimos en un café cercano al cine esperando que diera la hora de nuestra función, estuvimos charlando muy animadamente. En realidad no recuerdo de qué, pero ciertamente la pasé muy a gusto ese día. Tanto, que aún conservo mi boleto de cine de aquella ocasión (por eso es que recuerdo la fecha; jejeje, soy un pillo).

En efecto, la cinta fue un fiasco; cualquier aficionado al cine basado en historietas sabe que incluir más de dos villanos por entrega hace que no se le dé suficiente atención al desarrollo de cada personaje, convirtiéndose todo en una capirotada. A la salida, regalé la gorra promocional que me dieron con mi Combo Cuates y me retiré junto con mi amigo a nuestras respectivas casas. Pero no se borraría el recuerdo de esa morenita que conocí ese día y con quien hice tan buenas migas, así como tampoco se borró su número de la memoria de mi celular... hasta el día de hoy.

UPDATE:

¿No que no tronabas, pistolita? Ahí sigue el mentado boleto, tan campante...


Continuará...

-Continuación aquí-

4 Comentarios hasta ahora.

  1. Khristi says:

    Por fin conoceré los pormenores de esa relación!! Que metiche soy, jeje.

  2. Ash, a penas estaba agarrando vuelo. ¿Sabe? este era un buen momento para aventarse un chorizote de historia, es decir, alargar más l entrada mi estimadísimo. Como sea, pinta interesante la continuación (amén de que yo ya sé todos los pormenores... buajaja).

    Venga pues, esperaré impaciente.

  3. Pues dirás que soy metiche como Khristi, pero si no quisieras que se sepa no lo publicas, jaja.

    Estaré pendiente del siguiente capítulo, porque esto es como un reality show pero con mejor producción. ;)

  4. Wow... tanto tiempo sin pasar, sorry.

    Jojojo... aww una historia de amor!
    Perfecto ;D, naaa, oye! yo también guardo mis boletos de cine. En fin me gustó el inicio.

    Chao
    Atte.
    Alchemist