""

Cómo corretear la chuleta: Enmendándole la plana a otros

En la entrega anterior, comentaba lo gratificante que resultaba tratar que otras personas tuvieran una visión más amplia y profunda del mundo que les rodeaba. Y aunque se prescindió de mis servicios de tiempo completo en la escuela en que daba asesoría académica de prepa abierta, seguí ayudando a dos que tres despistados por mi lado, además de colaborar en ocasiones en la misma academia cuando algún docente tenía que faltar, fuera por vacaciones, por enfermedad o por simple haraganería. Así fue como profundicé mis pocos conocimientos de historia general, historia de México, lectura y redacción y técnicas de estudio.

La última vez que fui llamado para cubrir a alguien fue en enero de 2007, según recuerdo. Esa vez me tocó dar asesoría de inglés relativa a las preposiciones, aunque mi mismo inglés ya estaba oxidado por el poco uso que le di a lo largo de la carrera. Desde entonces, he extrañado la docencia como no tienen una recochina idea.

Fue en abril de ese año que un grupo de colegas de la carrera y yo decidimos emprender la chocoaventura de iniciar un colectivo de diseño y lanzarnos a la caza de proyectos en los cuales trabajar. Aunque inicialmente la idea era colaborar en la creación de un marco teórico y profesional sólido para nuestra carrera (que es de las pocas carreras en que la teoría se ve como "un cuerno feo sobre la perfecta esfera que es la práctica del diseño"), la idea se fue concretando a tal punto que pronto pudimos empezar a colaborar en chambas reales con cierta cobertura mediática, al menos en nuestra localidad.

Primero visitamos a un publicista al que conocimos por una conferencia que dio en la universidad. Nos citamos con él y, aunque no tenía trabajo en que pudiéramos ayudarle, nos remitió con otro publicista amigo, el cual se dedicaba a la venta y armado de paquetes publicitarios completos para eventos y fiestas específicos de la ciudad. Este señor ya había trabajado proyectos importantes para la Feria Nacional de San Marcos, así como para la fiesta de la Señora de la Asunción y el Festival de las Calaveras. Marcando un paréntesis; esta última festividad, por cierto, es confundida por muchos con el día de Muertos por la temática y las fechas tan próximas, pero está más relacionado con el aniversario de la ciudad de Hidrotermópolis y su tradición tan apegada a la gráfica de José Guadalupe Posada.

Estando así el asunto, empezamos a trabajar muchos proyectos con este amigo, colaborando como consultores externos... aunque chambeábamos en sus mismas oficinas. En realidad, yo no ayudé demasiado en los proyectos de diseño realmente importantes que se generaron allí, pues mi misión en este lugar fue otra.

De los cerca de seis pelados que empezamos a echar talacha en esa oficina, yo era el que máaaas o menos tenía una idea de cómo estructurar textos, corregir ortografía y gramática y darle coherencia a un artículo (u lo que fuere), así como estructura ortotipográfica; de algo tuvo que servirme tratar de explicarle a fulanos negados la diferencia entre te y té. Como es bien sabido, la generalidad de los diseñadores creen que NO tienen necesidad de aprender a escribir bien, ya que ellos diseñan; no se ganan el pan sabiendo ponerle los acentos a las íes. Que de eso se encarguen otros, faltaba más.

Así, casi al inicio de esta naciente alianza fue que se me delegó el cargo de corrector de pruebas. Como también se estaba publicando una inserción pagada en un periódico y simultáneamente su versión electrónica en línea, me dediqué a corregir los textos de los colaboradores que publicaban en este suplemento, además de que tuve la libertad de cortar lo que considerara necesario para que todo se ajustara a los límites de extensión de caracteres.

Nuevamente, esta misión me hizo perder parte de mi fe en la humanidad al ver cómo profesionistas (con añales de experiencia en sus respectivos ramos) escribían tan, pero taaan mal, volviéndome bastante exquisito con estos aspectos formales de la escritura. Hasta la fecha, más de uno me ha tachado de payaso arrogante, creído petulante y odioso pedante por ser tan fijado con esas cosas, quesque porque finalmente no importa tanto la forma, sino el fondo de la idea escrita.

Siento a veces diferir en ello, señores, pero no se puede apreciar a cabalidad un fondo sin una forma bien definida. Quien conozca de técnicas de lectura rápida sabrá que sobre un texto bien armado se puede pasar volando, mientras que los errorcitos que vayan saliendo en el transcurso de la lectura servirán nomás de "baches" y "topes" que la enlentecerán, haciéndonos recordar, más que la trama misma de lo leído, a la santa mamá del editor que permitió la publicación de algo así. O pregúntenle a Pith Zahot si no se le dificulta entender las barrabasadas volcadas en Metroflog y similares cuando el sintetizador de voz de su computadora intenta leérselas.

Muchos columnistas, para quedar bien y no gastados a la hora de cumplir con su sección, simplemente copypasteaban artículos completos de la Wikipedia, los cuales comunmente rebasaban por mucho el límite de caracteres asignados. Y ahí me verían, todo estresadillo para hacer que todo cupiera, muchas veces de plano reescribiendo el artículo para que el resultado completo tuviera pies y cabeza. A la vista de eso, se me nombró jefe de información, ahora con la misión de recopilar notas de agencias noticiosas para "rumiarlas" y adaptarlas como artículos breves sobre tecnología y computación. A la vez, redactaba resúmenes completos en forma de artículos editoriales acerca de las entrevistas que se tenían cada semana para el videocast que publicábamos en la edición electrónica del suplemento.

De esta forma me fui haciendo de más y más experiencia real en los medios impresos, aunque fuera muchas veces sin un crédito respectivo. Y como al paso de los meses lo poquito que ganaba en esa labor (que, como sea, me sirvió también para cubrir los créditos de prácticas profesionales en la carrera) solamente servía para seguirme pagando los camiones... para ir a trabajar (qué cosas, trabajar pa' costearme el trabajo), pues ya mejor dejé la cosa por la paz en aquella agencia. Ni recuerdo si le di las gracias a nuestro patrono o si nomás dejé de ir, pero seguí en buenos términos con todas las partes de la sociedad. Hasta el día de hoy me han llamado eventualmente para asuntos de redacción o corrección, casos en los cuales les ayudo con agrado.

Terminando mi compromiso ahí, inmediatamente pasé a mi siguiente chamba (si así podemos llamarla), pero ese capítulo de mi vida laboral merece entrada aparte. Hasta entonces.

7 Comentarios hasta ahora.

  1. No tengo mayor problema con la escritura porque afortunadamente las faltas de ortografía que tengo son pocas, quizá la puntuación sea en lo que falle pero más o menos me doy a entender.

    Es cierto que hay mucha gente letrada que no sabe escribir y es de dar pena ajena.

    Estaré al pendiente de tu próxima entrada.

    Un abrazo.

  2. The first, again...

    Con razón es tan pedante, payaso, alzado, presumido, exagerado, etc en lo de la ortografía...¬¬ Pero yo soy igual, jum!! Odio las faltas de ortografía, incluso cuando yo las cometo.

    Jamás me imaginé que hubiera usted trabajado de tanta diferente cosa. Ya veremos qué más sigue aportándonos de su vida laboral. Saludos

  3. Demonios!!! ¿Cómo fue que la Malque metió su comentario primero que yo? Aaaarggg...!!! Está bien, ignoren el encabezado entonces del comentario anterior... maldición....!!!

  4. Hola, Hola
    Jajaja, cierto: el coraje y las distintas sesaciones que dan al ver algo así es insoportable mucha veces (y más cuando yo misma los cometo), pero en fin.

    Unas cuantas entradas de este tipo y tendré el honor de llamarte "Todólogo".

    Atte.
    Alchemist
    PD. Sigue mejorando ese inglés Enemy. Juajajaja :D

  5. Khristi says:

    Yo tanvién hodio las faltas de hortografía... jejejeje

  6. Danielov says:

    Malquerida: Pues si no sabe escribir, sencillamente no se puede calificar a alguien como letrado; lo dicho, no es lo mismo escolaridad que educación.
    Sí, qué pena que la SEP se esmere tanto en expedir papelitos que avalen ciertos estudios, sin preocuparse tanto por la educación real.

    Pith Zahot: Pues si no le gusta, váyase a otro bló menos exigente. Pus este... Y sí, todavía estoy recordando trabajajos previos que no he documentado aquí. Ya luego platicaré de ellos como precuelas.

    Ghost Alchemist: ¡Te faltó un punto en el primer renglón! ¡Morirás por ello! ¡AAAH!
    ... Nah, puro vacile, tú sabes.

    Khristi: ¿i ke bamoz a aser al rrezpekto?

    La próxima semana, más diversión. Gracias y saludos a todos.

  7. ¿Sólo por un punto! xD
    Jajaja, te leo pronto. :D