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Se van perdiendo en el tiempo mis años...

Pues así es, señores. Resulta que ya tengo 26 años cumplidos. Y, como cada año, el hecho de cumplir un año más me deprime.

Y no tanto por el hecho de irme volviendo más viejo, sino al hacer un recuento de los pocos logros que he alcanzado a mi edad. Ya antes había escrito al respecto en la versión previa de este blog, pero para los que llegaron tarde, va de nuez el chorizo.

Alejandro III de Macedonia, popularmente conocido hoy día como Alejandro Magno (y ridículamente interpretado por Colin Farrell) ya era rey de su estado-nación en la Hélade a sus escasos 20 años. Para cuando tenía mi edad actual, había triunfado en las batallas de Gránico, Issos, Gaugamela y de la Puerta Persa, en contra de las huestes de Darío III.

Frank Abagnale Jr. (en cuya biografía se inspiró la película "Catch Me if You Can", 2002) fue uno de los timadores más perseguidos por el FBI durante los años 60. Antes de cumplir los 20 años, había cometido fraudes por valor de 2.5 millones de dólares, tales como girar cheques falsos de PanAm, ejercer espuriamente como doctor o abogado, entre otras cosas. Para ser tan pillo se necesitan sesos, señores. Es por ello que, aún después de purgar sus crímenes, ahora es uno de los consultores de seguridad anti-fraudes más respetados y mejor pagados en el orbe.

Hoy día, Mark Suckerberg, creador de Facebook, es solamente un año más grande que yo. Con todo, supo cómo capitalizar el concepto de red social, convirtiéndose la suya en LA red social (no sé cómo es que el Twitter sigue jalando tanta gente). Actualmente, su fortuna se calcula en unos $6,900 millones de dólares. Así, se convirtió en el nuevo ídolo de los ñoños, desplazando a Steve Jobs o a Bill Gates.

Incluso Tamara de Anda (alias Plaqueta) pasó de ser una blogger ñoñibuena que repelaba de todo detrás de un teclado a convertirse en protorreina de los medios no comerciales en México. Hasta eventos en el Auditorio Nacional conduce. Y también, siendo solamente dos años más grande que yo.

En el presente 2011, creo que mi mayor logro es no haber desarrollado ni una sola cana a pesar del estrés al que estoy constantemente sometido. Eso, así como haber sorteado la gastritis, colitis y demás enfermedades de oficina que muchos de mis contemporáneos padecen desde hace tiempo. Por lo tanto, todo lo que poseo a la fecha es salud (que ya no tanta juventud).

Es cierto; a diferencia de hace un año, tengo una linda marida que me quiere, me apoya y me respeta, así como la satisfacción de sostener mi propio hogar sin tener que estar corriendo cada 15 días a una casa de empeño a jinetear los oros de la familia.

Aún así, me carcome la incertidumbre. ¿Qué será de mi legado el día en que muera? ¿Por qué méritos seré recordado, si es que alguien me recuerda?

Dudo que por mi ejercicio profesional como diseñador, para como van las cosas. Tampoco creo que por mis letras. Es más, ni siquiera en vida creo ganar alguna vez algo a cambio de palabra-escrita.

Sigh. Mejor que así quede la cosa. Saludos.

3 Comentarios hasta ahora.

  1. Khristi says:

    Por favor no me recuerdes semejantes tristezas. ¿En dónde me dejas a mí? Snif.

  2. Si te comparas con los demás siempre habrá mejores y peores, tu eres tu y ya.

    Ahora que si quieres que te recuerden, estás a tiempo de hacer algo importante para dejar huella en los que vienen detrás porque siempre hay alguien detrás que podrá recordarte, así que a darle que es mole de olla, por lo menos en tu marida ya dejaste huella.


    Saludos.

  3. Novak says:

    Hagamos un club de los que a nuestra edad, no hemos logrado ni madres. He dicho.