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Cruzada contra el juniorismo

Juniorismo.- sust. m. Dícese de la actitud despótica propia de aquellas personas que gozan de cargos, posiciones, bienes o reconocimiento, más por mérito de sus progenitores o familiares cercanos que por esfuerzo propio.

En efecto, algo de las (muchas) cosas que hacen que me estalle la cabeza me molestan sobremanera es el juniorismo. En efecto, estoy inventándome un neologismo, así como Isaac Asimov se dio el lujo de inventar el término robótica (robotics, en inglés) y ahora es una palabra de uso común. Y qué y qué y qué y qué.

¿Qué por qué me molesta, se preguntarán ustedes? Finalmente, Juniors los hay en todas partes, en todos los niveles y en todas las culturas. Las monarquías, por ejemplo, no son más que la maximización del juniorismo al extremo; un padre que le delega a su primogénito sus derechos de gobernar sobre una nación.

Es decir, podríamos considerar al juniorismo como una extensión y complemento del nepotismo, pues siendo el segundo la desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos, el juniorismo implica la aceptación de esa preferencia por parte de la persona preferida, e incluso el enorgullecimiento por tal preferencia.


Y no es que me oponga a que dentro de una organización, empresa, gobierno u lo que sea los hijos o familiares ocupen posiciones. He conocido varios casos en que, quienes reciben cargos de responsabilidad por ser descendientes de los propietarios o fundadores de una compañía, buscan capacitarse a conciencia en el área o cargo que se les delegó, pudiendo así desempeñar un trabajo digno de la confianza que se depositó en ellos.


No, lo que me purga es otra cosa. El motivo de varios de mis entripados es que quienes sean beneficiados con facilidades así no se empeñen en mejorar, en ser eficaces y eficientes, que no quieran siquiera esforzarse, porque finalmente, al ser "el negocio de papá", ellos no responderán por nada de lo que se supone tendrían que hacer. Y lo peor, que muchos todavía se envanecen de su ineptitud, volviéndose odiosos tanto por su inoperancia como por su altanería.


Y eso, tristemente, no solo ocurre dentro del mundo laboral. Evidencia de ello la encontramos incluso en nuestras propias relaciones sociales, donde podemos encontrar personas que son conocidas más por el propio carisma, altruismo y/o bondad de su parentela que por ellos mismos cultivar estas cualidades. Pero están allí, y de nuevo; se la creen por un reconocimiento que ellos mismos no lograron.


Ahora que lo pienso, incluso las monarquías no son siempre sinónimo de juniorismo. Ahí tenemos al príncipe William de Inglaterra, recién casado él, que a pesar de sus títulos nobiliarios y la riqueza de su familia, aún así se ha preparado para ser un digno heredero a la corona británica. Se ha aplicado en sus estudios militares y de aviación, siendo ahora parte de la RAF (Real Fuerza Aérea). Es decir, él no se conformó con esperar que todo le fuera dado y reconocido simplemente por ser parte de la familia real.


Personalmente, padezco el juniorismo en mi trabajo. Lo padezco en algunos rincones de mi círculo social (sin ser algo que me afecte directamente, pero está allí). Y es una constante del escenario político del país en que nací y en que vivo. No sé si sea parte de nuestra idiosincracia desde aquellos tiempos prehispánicos de tlatoanis y cacicazgos, pero impregna la esencia misma de nuestra sociedad. Y no parece que sea algo efímero, sino que se consolida más y más mientras los pocos que controlan todo tengan más influencia que los muchos que controlan nada.

Y los hijos de los primeros estarán allí para recordárnoslo.


Saludos.


¡Osh, o sea gatete, quítate de mi camino... o te las verás con mi papi!

2 Comentarios hasta ahora.

  1. Sí, recuerdo a un maestro de la preparatoria que tenía un doctorado estudiado en europa y tal, y que era maestro de derecho y mundo contemporáneo en el Castelazo. Aunque él se molestó en prepararse académicamente, no hacía referencia a sus conocimientos para ganar discuciones, sino a su posición debido a que el dueño de la escuela es su papá o tío... algo así. Lo odié porque al final de cuentas no tenía idea de lo que era luchar en la vida, estudió con todas las facilidades y ahora se dedica a hacer mieserable a estudiantes en lugar de encaminarlos en la senda del conocimiento y omnisapiencia... jajaja

    Lo odio además porque era discriminativo. Oiga, cuándo empezará su limpieza étnica? cada vez se agregan más candidatos a la eliminación.

  2. Khristi says:

    Ya ves Pith, deberías comenzar por trabajar por ti mismo y no esperar que papi (o mami en tu caso) haga todo por ti.

    Jajajaja