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Lluvia cae lento-lento sobre mi

Como bien mencionaba Khristi en su más reciente entrada, la bella ciudad de Hidrotermópolis ha sido enmarcada últimamente por harrrta lluvia; de esa que no es muy copiosa, pero sí muy persistente, haciendo notar la malhechura de casas como la de un servidor al poco rato de empezar. Lluvias tardías que nadie espera, que alegran a los agricultores y hacen tirarse de los cabellos a empleados de obras públicas, choferes, motociclistas y lavanderas por igual.

También, hace un par de años les contaba cómo es que necesito ir al baño con paraguas en temporada de lluvias, porque el tragaluz que tiene está demasiado ventilado. Ah, pues esa no es la única pena que me aqueja con tanta agua, no.

Les cuento: recién este jueves, regresé muy alegre a casa de trabajar a eso de las 7:30 P.M. La casa en que vivo está justo en el punto en que empieza un desnivel descendiente, así que es la primera en recibir el agua "de bajadita". Así pues, aunque cerca de la chamba estuvo el chipi-chipi muy tranquilo y así siguió hasta que llegué al hogarsss, pues ándale que nomás entré al patio y ya estaba chacualeando en tremendo charcote que cubía todo hasta donde llegaba mi vista. Es decir, hasta la pared de atrás, que era donde topaba.

Y es que esa es la otra: esa casa es de esas viejas en que luego-luego entrando está el patio, y los cuartos y todo lo demás están alrededor del mismo. Luego, ya que nadé hasta llegar a las dos coladeras de desagüe para abrirlas y que fuera bajando el nivel de tamaño desorden, entré a la sala.

Pues ahí estaba la fregadera, que entrando a la sala: charchote. Yendo para la cocina: charcote. Entrando al baño: ¡santo desgarriate, Batman! El cesto de los papeles y el revistero de plástico, navegando como bravas naves en alta mar, entre mi bote de crema para afeitar y la cubeta que tengo en la regadera para recoger agua y no desperdiciar (así de agarrado soy, cómo la ven).

Y que corro para el cuarto, e igual: charcote. entrando hasta por debajo del clóset, mojando cajas de mi material de dibujo, cajas de zapatos, mochilas y ropas que estaban en el suelo. De la ropa que ya tienes limpia y doblada, que dices "ay qué flojera, ya mañana o al rato la guardo" y a falta de más muebles, la dejas en un rinconcito limpio para alzarla luego. Sí, ahí luego... ¬¬'

Es más, para que no batallen en imaginarlo, he aquí el plano de la casa con la detallada infografía del siniestro, pa' que no digan que no pienso en ustedes:


Es que el agua entró por todos los confines de la vivienda: desde el patio, por debajo de las puertas; por las ranuras de las ventanas, que no nos habíamos fijado que no tienen nada que las selle; por el tragaluz del baño, y así y así.

Así que ahí me verán, bien triste y frustrado de la vida con mi escobita, sacando lo más que podía de agua hacia el patio, ahora que ya estaba desahogado al tener las coladeras abiertas. Para cuando llegó mi marida, ella tuvo la genial idea de que por qué estaba batallando con la escoba, si con un jalador sería más rápido. "Ah, pero no tenemos nosotros un jalador", dije yo. Y que me manda a comprarlo  a dos cuadras de allí, por menso. Bujujuju.

Qué diferencia: ya con el jalador en mano; en un periquete (como diría Emilio Aragón en El Juego de la Oca) terminamos de correr al agua de nuestros aposentos, mientras sacábamos al cuarto de lavado las cajas mojadas y demás cosas que necesitaran secarse. Después, terminamos de secar con trapeador. Y hasta eso, la intrusión acuática sirvió para que limpiáramos bien rincones que teníamos olvidados y con mucho polvo.

Ayer domingo por la noche, comenzó a llover y el infortunio quiso repetirse, pero de inmediato tomamos medidas y fue donde descubrimos la otra forma en que entraba el agua a la sala: por las ventanas de la puerta metálica, al recoger el agua de afuera y hacer canalito hasta el piso. Bieeen por los balconeros que la hicieron, ¿eh? Ahora necesito averiguar cómo sellarlas, al igual que la ventana que da de nuestra recámara al jardincito exterior.

Pero eso no ha sido todo. En el trabajo, debido a lo llenas que han de ir las coladeras (supongo yo), las ratas ya no hallan para dónde jalar, así que una buscó refugio en el local. Desde el lunes pasado la detectamos, al llegar y ver que se había merendado las galletas de una compañera y el cable del teclado de mi computadora. Durante la semana, nos dedicamos a envenenar accesos, bloquear con cemento coladeras que ya no se estaban usando y eliminar basura vieja, para que no anidara.

Hoy al llegar, que veo que ahora la condenada rata se había zampado el cable de mi mouse, así que ya fue afrenta personal. Y también notamos que sí se había comido el matarratas, así que tendría que estar cerca, o muerta o atarantada.

Efectivamente, la encontramos en el patio, detrás de una tarima. De inmediato bloqueamos posibles rutas de escape, el gerente le soltó un escobazo con el que chilló, salió corriendo, el chavo de preprensa le soltó un garrotazo que dio contra la otra tarima en que el bicho quería refugiarse, ya claramente atontada; al segundo golpe, cayó cadáver, lanzxando chisguete de mole por el hocico. Ya nomás me dediqué a llevar a la difunta al contenedor en que esperaría al camión recolector que la llevaría a su morada final, el relleno sanitario.

Más o menos así estaba el animalito. Algo grande, aunque creo que me he enfrentado con topos más voluminosos. :S

Con tanta agua, o nos volvemos todos londinenses con taza de té, paraguas y monóculo a la mano, o nos salen branquias. Al menos creo que le ha de estar yendo bien a don Silvano con sus cultivos de maíz, que en años pasados las mazorcas le estaban saliendo muy chaparras por falta de agua. A ver si luego invitan elotiza.

¿Alguien sabe de bricolaje para que me ayude a hacerle unas reformas semi-intensivas a mi casa?

Saludos.

6 Comentarios hasta ahora.

  1. Khristi says:

    Pues aunque cada año deseamos y deseamos que llueva, esta pequeña ciudad no está hecha para sobrevivir semejantes aguaceros...

  2. Y yo que quiero que llueva siempre y que ya no haga calor.

  3. Y tan lindo que es ver llover!!!. Desde la puerta balcón de mi departamento actual veo caer la lluvia tranquilamente aunque llueva torrencialmente. Sin embargo en épocas pasadas en donde vivía,tuve pasar inundaciones completas, toda la casa llena de agua y lo peor era que despues el agua no se iba, había que barrer hasta la última gota...Un abrazo

  4. A mí me agrada la lluvia, es genial e inspiradora.

    Ah esas ratitas. Odiosas. Animalitos cagapalos.

  5. Rouge says:

    El plano de la casa hace que me ponga a pensar en las casas del Centro de mi ciudad.

    Paso aquí a saludar.

  6. SusuBlog says:

    Las lluvias seguirán.. agárrate..
    pobre animalito que estaba en el lugar y momento equivocado...

    Seguimos en contacto
    Su.